En el libro de Rut encontramos una historia de amor hermosa. Rut, como hija, aceptó a Israel como su pueblo y a Dios como su Dios. Noemí aceptó a Rut como hija. Rut era gentil y fue bendecida. Fue restaurada en una relación de amor que la puso en la decendencia de nuestro Salvador.
Jesús dijo en Marcos 3:35: «Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.»
La madre es el vínculo perfecto entre Dios y el hombre. ¡Por eso nos aman tanto!
-Ramón A. Castro López, Pastor
Mayo 2019